Repartir herencia: 5 errores frecuentes a evitar

Partición de herencia

Repartir herencia es el acto mediante el que, aceptada la herencia por los coherederos, se procede al reparto de los bienes hereditarios, adquiriendo su propiedad.

Cuando existe testamento, es habitual que el testador haya especificado el destino de cada bien, pero cuando no es así serán los propios herederos quienes pasarán a repartir los bienes entre ellos. Y cuando en el caudal relicto (los bienes que conforman la herencia) existen obras de arte y antigüedades, inmediatamente surgen problemas.

El principal inconveniente que se da al repartir herencia con obras de arte y antigüedades es que los coherederos no suelen conocer el verdadero de valor de los bienes a repartir, más allá de la simple intuición. Eso les lleva a cometer una serie de errores que suele terminar en una sucesión de disputas que casi siempre se zanjan malvendiendo los objetos heredados y sembrando los cimientos de un mal clima familiar.

Estos son los principales errores que se cometen al repartir herencia en la que existen obras de arte y antigüedades:

Al conocer el valor de los objetos, lo más habitual es contactar con una casa de subastas para que nos haga una valoración de nuestros objetos. Normalmente la casa de subastas nos facilitará un precio de salida y otro estimado solo por las obras que esté interesada en vender. Siempre es conveniente fijar un precio de reserva por debajo del cual no se venderá la obra, de esta forma evitamos llevarnos una desagradable sorpresa. No obstante, siempre ten en cuenta que la casa de subastas es un negocio que persigue su propio beneficio (la comisión de la venta). Para ello te ofrecerá una valoración de tus piezas más baja que la del mercado primario, de esta forma será más fácil vender tu obra y conseguir tu comisión. Esto no es, en modo alguno, ilícito. El trabajo de una casa de subastas no es tasar obras de arte, sino venderlas. De ahí que el precio que te darán no será un valor objetivo, sino que irán en función de sus propios intereses que, básicamente, es contrario al tuyo.

Al igual que la casa de subastas, el anticuario o la galería es un negocio cuyo objetivo fundamental no es darte una valoración objetiva de tu obra. Su objetivo es vender obras de arte y conseguir el mayor beneficio por ello. De ahí que, si les interesa la obra que les llevas, te van a ofrecer un precio muy por debajo del de mercado o, de lo contrario, no tendrían un beneficio para mantener su negocio. Voy a insistir de nuevo: esto no es, en absoluto, ilícito. Solo que no es lo mejor para los intereses de los herederos. 

En teoría, esta puede ser la forma más efectiva de repartir herencia: cada heredero decide con qué bien o bienes se queda. Ahora bien, ¿es justa? Mi experiencia es que solo lo es cuando se conoce el verdadero valor de las obras que se están repartiendo. De lo contrario, es muy frecuente que algunos herederos se queden con las piezas más valiosas y otros con las menos. No voy a entrar en si esta partición desigual se hace con el conocimiento de unos u otros, ya que la casuística puede ser infinita. Pero sí que es importante que exista un valor equitativo entre las piezas que se reparten. Por ejemplo, si una obra es especialmente valiosa, es justo que el heredero que se quede con ella renuncie a otras o que incluso esta obra especialmente valiosa se venda para que el beneficio pueda repartirse entre todos.

A veces, el desconocimiento del valor de los objetos o la incapacidad para llegar a un acuerdo entre todos los coherederos hace que la decisión se vaya posponiendo un mes y otro. Muchas veces incluso se contrata un local para la custodia de estos bienes, generando nuevos gastos a los que tendrán que hacer frente los propios herederos. Esta dilación suele ir acompañada de un aumento de rencillas y reproches que no hace más que empeorar la situación. Lo mejor es proceder cuanto antes a repartir herencia, una vez los coherederos estén seguros del valor de los bienes, para evitar costes y disgustos innecesarios.

En los tiempos de Internet parece que todo vale. Hoy en día es fácil ver a cualquier youtuber o instagrammer alzarse como influencer e imponer su criterio a golpe de likes. Pero el mundo del arte no funciona así, tiene sus reglas y sus valores, criterios por los cuales una obra es valiosa o no lo es. Para conocer estas reglas hay que tener un conocimiento muy específico y una experiencia que se obtiene con años de estudio y de análisis, no hay atajos. Puedes buscar en Internet piezas similares a la tuya y con ello aventurar un precio, pero si no eres un especialista es muy probable que te equivoques. Cada obra de arte es un pequeño mundo en miniatura. Hay que saber interpretar todo lo que nos cuenta y ser capaz de discernir los sutiles mensajes que podemos extraer de su observación. En Tasartia contamos con diferentes expertos especializados según el tipo de objeto que quieras valorar porque, incluso dedicándonos a esto en cuerpo y alma, es imposible saberlo todo y cada pieza es especial.

Todos estos errores llevan casi siempre a que al repartir herencia esta se resuelva de manera insatisfactoria para los coherederos. Y es una verdadera pena porque, sin duda, este resultado sería lo último que habría deseado la persona fallecida cuyos bienes se encuentran en disputa. Lo mejor es siempre llegar a un acuerdo satisfactorio para todos y para ello el primer paso es saber siempre cuál es el verdadero valor de las piezas a repartir.

En Tasartia realizamos valoraciones objetivas e indepdendientes de obras de arte y antigüedades para repartir herencia desde 10 euros por obra. Y lo hacemos en menos de 48 horas (excepto para colecciones muy amplias). 

Si tienes obras que deseas que valoremos puedes hacerlo simplemente enviándonos fotografías y una breve descripción a través de este formulario.

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